Medicina

Lo obligaron a venir pero no se siente de ánimo. Los chicos pusieron la radio a todo volumen, y están encima de la mesa imitando a las propagandas. Pasan un balde con algo azul y ríen a los gritos. Flashback, los clásicos de tu radio. Ponen cara de expectación. Él, desparramado en una silla con la botella a su lado y la mirada perdida, no les presta atención.
Estoy perdido porque el mundo me hizo así, desafinan. La mesa amenaza con romperse bajo el peso de los tres, siente que la canción se mete en su cerebro y estruja las neuronas. Despacito, y sólo esas que se conectan entre sí formando emociones, no las neuronas que dicen dos mas dos son cuatro o sirven para recordar poemas. Soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad, una botella se rompe contra el suelo y la mesa cruje. Se lleva el pico a los labios y bebe. Últimamente está bebiendo mucho, ya es el segundo fin de semana que se pasa con un trago en la mano.
¿Qué hacés ahí mamándote sólo como loco malo, gil? Lo obligan a ponerse en pie, quizá sea el alcohol que distorsiona las cosas pero la parece que las patas de la mesa están torcidas. ¡Hijo de puta, vos tenías el fernet! Mirá el pedo que tiene, no puede pararse solo. No, no, estoy bien.
Lo arrastran al patio, el frío ataca su cuerpo apenas protegido por jeans y una camiseta, le hace subir escalofríos por la columna, lo espabila un poco. Es el mismo frío que tiene adentro de la piel pero ahora afuera. Saca un cigarrillo. Le cuesta sostenerlo con los labios, le cuesta mantenerse en pie. Se apoya en la pared más cercana, hace ese frío quieto de la madrugada.
¿Qué te pasa? Nada, me parece que tomé un poco de más. ¿Un poco? Un empujón, un golpe cariñoso. La forma de consuelo de los chicos. Saben que no está bien, quizá por los ojos llorosos y el silencio denso al pitar el cigarrillo, pero se limitan a cambiar de conversación y cantar con la radio. El alcohol y los amigos son la mejor medicina al mal de amor.

2 comentarios:

joya dijo...

Como siempre, un placer leerte!

Lolo. dijo...