Porno


Lo que quiero decir es… Digo, no es como cuando teníamos dieciséis, diecisiete años. Estamos grandes, ¿no? Ella sonríe y no dice nada, él sigue hablando. Se tropieza con las palabras. Cojer y no poder mirarnos a la cara en dos meses… Suspira, el nerviosismo se le sale por los poros. Eso, es de pendejos.
Ya sé, debería haberte llamado o no haber… Se traba, no sabe qué más decir.
Sí, ya está, fue un error; lo interrumpe. Ella se traga el orgullo malherido, el dolor, el anhelo, la vergüenza (propia y ajena), el amor silencioso y los llantos de madrugada. Junta todo eso y lo entierra bajo su carne, en los huecos de la sonrisa, en la forma nerviosa en que se estruja las manos. Se convence de que es lo mejor, que no quiere perder a un amigo y entonces lo interrumpe y dice sí, ya está, fue un error, una equivocación. Está todo bien, tarado.
Se ríe y la risa la siente con el sabor del alcohol barato, o de metal o vidrios rotos. O un regusto a besos por despecho, a mentiras que no son mentiras porque se excusan tras las buenas intenciones (es amarga y quema en la garganta y araña las cuerdas vocales, como siempre que forzamos una risita, una carcajada, una felicidad cualquiera).
Suena sincera. Será que tenemos los oídos gastados por el ruido de la calle y los auriculares muy fuerte y las noches de boliche que nos destrozan los tímpanos, piensa.
Toman cerveza en silencio, él se siente más tranquilo porque tiene los oídos atrofiados y oye risas honestas donde no las hay. Y si ella se ríe es porque siguen siendo amigos, si se ríe él no la cagó del todo y ella no está tan enamorada como para que la afecte lo que pasó.
Todo fue una exageración, se dice. Ni siquiera está enamorada, ¿no? Obvio que no.
Ah, el Negro me dijo que volvieron, dice después. Lo dice bien, mientras se cierra un poco la campera. Están sentados en la vereda, y el toldo no sirve de mucho cuando corre viento por la avenida. A él no le importa cuando se prende un cigarrillo (ella no fuma así que se limita a esconder las manos entre las piernas), con el humo se van algunas de las preocupaciones.
Sí, no daba tirar tanto tiempo juntos ahora. Qué sé yo. Claro, entiendo. Se le hace un nudo en la garganta, le nace un dolorcito en el pecho. Aparte, hacen tan linda pareja (ahora viene a descubrir que es buena mentirosa). Él sonríe.
Y hablan como si nada. La facu es un bajón, ¿vamos al reci de éste sábado?, todavía te debo un regalo de cumpleaños. ¿Te acordás de la vez que salimos con los chicos y…? Risas. El frío corta la piel. Y la vez que te bajaste ese jueguito porno al celu y tu vieja te armó un escándalo. Callate, tarada.
Cuando se despiden ella tiene una sonrisa como un sol, que le dura hasta subir al taxi. Dice la dirección, se aprieta las rodillas con las uñas y las lágrimas le queman en los ojos.

7 comentarios:

VerborragicamenteHablando dijo...

Jajaja hago una pasada directamente a contestarte las preguntas. La fotos, o screenprints de series las saco de tumblrvicio, sino googleá screenprint y creo que aparecen algunas, y por último ya superé el desafio de la foto con las mil y un corbatas, muajaja(?)

VerborragicamenteHablando dijo...

La agregué a fasobook (la boluda de la foto sentada en el pasto) y msn muy stalkerishmente (flaq...@h). Salut!

Solchu J. dijo...

Me encantó la entrada.
Segui subiendo, es buenisimo!
Besos!

Limalimón dijo...

Me encantó tu blog, tus entradas,todo.
Una genia! Besos

Shennipher dijo...

(h5)

Marina dijo...

me encanta tu blog, es muy bueno
Suerte y no dejes de escribir :)

Ro Sosa dijo...

Que genia, es buenisimo.